Llegamos con dos seguros sueltos y sin saber cuánto aguantaríamos si uno de los dos dejaba de facturar. En el taller armamos el número concreto: meses de gasto fijo, deuda viva y qué póliza cubría qué. Salió un plan escrito, no una carpeta más.
Atención institucional en salud mental y acompañamiento terapéutico
Revisamos qué cubre cada póliza vigente, qué queda fuera y en qué momento conviene activar un reclamo. Se entrega una planilla comparativa para uso interno.
Definimos el monto objetivo según gastos fijos, ingresos irregulares y personas a cargo. El plan se divide en tramos trimestrales con montos y plazos concretos.
Inventario de bienes, condiciones de la vivienda y cláusulas sensibles a siniestros. Incluye criterios para actualizar la suma asegurada sin sobrepasar el valor real.
Qué documento queda a mano, quién conoce las claves y cómo se sostiene el ingreso si falta un adulto. Se arma un protocolo escrito, breve y verificable.
Si querés ver cómo aplicamos este esquema en un caso real, revisá el análisis previo a una primera consulta o escribinos desde contacto para coordinar el formato que mejor se ajuste.
Comentarios de personas y equipos que pasaron por el taller de Wunder Ade: qué revisaron, qué ajustaron en su fondo de reserva y cómo quedó cubierta su familia ante una interrupción de ingresos.
Llegamos con dos seguros sueltos y sin saber cuánto aguantaríamos si uno de los dos dejaba de facturar. En el taller armamos el número concreto: meses de gasto fijo, deuda viva y qué póliza cubría qué. Salió un plan escrito, no una carpeta más.
Tenía el local asegurado contra incendio y nada más. Nos hicieron listar los cortes reales: proveedor que falla, cliente que no paga, mes sin ventas. Terminamos separando un fondo de operación y ajustando la cobertura de mercadería.
Lo que me sirvió fue el orden. Primero qué cubre el seguro, después cuánto necesito en efectivo para tres meses sin clientes. Antes tenía todo mezclado en una sola cuenta y no sabía si estaba cubierta o no.
Nos costó decidir qué pasaba si faltaba uno de los dos. En el taller lo pusimos por escrito con nombres, montos y a quién avisar. Es incómodo hacerlo, pero después dormís distinto.
Veníamos con la idea de que el seguro de vida alcanzaba. La matriz de riesgos nos mostró tres huecos: invalidez, gastos médicos altos y un socio que no tenía cobertura propia. Corregimos los tres en el mismo mes.
Los nombres y situaciones corresponden a participantes del taller. Los detalles de cada plan se ajustan al caso y no se replican de forma automática.
En el taller de Wunder Ade revisamos dudas concretas sobre reservas, coberturas y tiempos. Estas son las que más se repiten cuando alguien empieza a ordenar su situación financiera y familiar.
El fondo de reserva es dinero propio, disponible y sin trámite: cubre gastos corrientes durante un mes o dos si el ingreso se corta. El seguro de vida responde ante un evento puntual, como un fallecimiento o una incapacidad, y paga a los beneficiarios que hayas designado. En el taller trabajamos los dos por separado, porque cumplen funciones distintas y no conviene mezclarlos en una sola cuenta.
Como referencia práctica, apuntamos a entre tres y seis meses de gastos fijos, según si el ingreso es estable o variable. Si hay hijos en edad escolar o un crédito hipotecario activo, el piso sube. No es una cifra rígida: la ajustamos con vos según tu situación real, no según una tabla genérica.
Es un caso frecuente y tiene tratamiento propio. En lugar de calcular sobre un sueldo fijo, estimamos un ingreso promedio de los últimos doce meses y armamos el fondo con margen para los meses flojos. La cobertura de vida también se puede escalonar para no pagar de más en temporadas bajas.
Sí, cuando corresponde. La protección del hogar se evalúa aparte del seguro de vida porque los riesgos son distintos: incendio, inundación, robo. Revisamos qué tenés, qué valor tiene realmente y qué exclusiones traen las pólizas habituales antes de decidir si conviene sumar esa capa.
Una vez al año como mínimo, y siempre que cambie algo importante: nacimiento, mudanza, cambio de trabajo, separación o herencia. Un plan que no se actualiza deja de reflejar la realidad y termina dando una falsa sensación de cobertura. En el taller dejamos un calendario simple de revisión.
Para la primera conversación alcanza con datos básicos: composición familiar, ingresos aproximados, deudas vigentes y si ya tenés alguna póliza. No pedimos carpeta completa ni declaraciones juradas en ese momento. Si avanzamos, ahí sí ordenamos la documentación que exija cada cobertura.
Si tu caso no aparece en esta lista, podés escribirnos por contacto o revisar las condiciones generales en política.