Atención institucional en salud mental y acompañamiento terapéutico
Levantamos ingresos, deudas, dependientes y bienes registrables. Se identifican los riesgos que hoy no tienen respaldo y se descartan los que ya están cubiertos por otra póliza vigente.
Se elige qué se asegura y qué se autofinancia. Vida, incapacidad y daños materiales se evalúan por separado, con un criterio explícito para cada uno y sin sumar capas que no aportan.
Se fija el monto objetivo y el ritmo de aporte. La reserva cubre el tramo entre el siniestro y la liquidación de la aseguradora, que en la práctica es donde suele aparecer el descalce.
Se firman las pólizas, se cargan los beneficiarios y se archiva la carpeta con vigencias, números de siniestro y contactos de cada compañía. Todo queda en un solo lugar accesible para la familia.
Comparamos lo previsto con lo que efectivamente ocurrió: cambios de ingreso, mudanzas, nacimientos. Si algo se movió, se ajusta la cobertura o el aporte al fondo antes de que el desvío se acumule.
En Wunder Ade trabajamos con un orden fijo de etapas. No hay pasos que se salteen ni diagnósticos apresurados: cada bloque se apoya en el anterior y deja registro escrito para que puedas revisarlo cuando cambie la situación familiar o laboral.
Recibimos tu consulta por correo o teléfono y acordamos una conversación inicial. En esa charla se define qué riesgos te preocupan hoy: ingresos, vivienda, salud, continuidad de un negocio familiar. No se firma nada en esta etapa; solo se ordena el punto de partida.
Revisamos documentación concreta: composición del hogar, fuentes de ingreso, deudas vigentes, coberturas ya contratadas y ahorros disponibles. El objetivo es ver dónde hay huecos reales y no duplicar lo que ya está cubierto.
Con ese mapa armamos una propuesta que combina seguros de vida y de bienes con un fondo de reserva escalonado. Definimos prioridades, montos de referencia y plazos de constitución. Si algo no cierra en el presupuesto, se ajusta antes de avanzar.
Se formalizan las pólizas y se abre el fondo con aportes periódicos. Entregamos un resumen con vencimientos, contactos de siniestro y responsables. A partir de acá el plan deja de ser un documento y empieza a operar.
Cada doce meses revisamos el plan frente a cambios de ingresos, nacimientos, mudanzas o cierres de actividad. Ajustamos coberturas y ritmo de aportes. También podés consultar antes si surge un imprevisto.
Podés ver cómo se aplica este orden en casos concretos en la primera nota del blog o escribirnos desde la página de contacto para iniciar el primer paso.